¿QUIEN SOY?
QUIÉN
QUIERO SER EN TIEMPOS DE PANDEMIA
Somos un sistema dentro de
otro sistema que nos contiene, no nos limita, esto es así, ¿pero somos
consientes que estamos en constante interacción?
Para poder comprender este
mejor esto, vamos a separar en tres zonas:
zona de miedo, zona de
aprendizaje y zona de crecimiento.
Zona
del miedo
Es la zona más cómoda
aparentemente, el lugar donde es más fácil habitar, muchos de nosotros estamos
y preferimos permanecer en ella, aislados.
Adormecer en la zona del
miedo sería por ejemplo, salir a comprar como si el mundo acabara mañana, estor
enojada/o todo el tiempo o me enoja (irritabilidad, agresividad) cualquier
cosa. Sintiéndome víctima o apresada/o por la situación, en alerta por cualquier
información que escuche o lea en cualquier medio y compartiéndola sin responsabilidad.
Si ya estábamos
confinados, atrapados, agarrados a nuestro propio YO, pensando en que estamos
solos en este espacio/tiempo, realizando acciones sin pensar, sin tomar en
cuenta que afectamos al resto, sin pensar en las consecuencias, es un buen
momento para ocupar el tiempo que pediste a solas, aislado/a.
¿Qué hago? ¿Lo acepto y me
adapto? ¿Me siento víctima de este tiempo de aislamiento?
La gran pregunta es; ¿qué
podemos hacer?
Seguramente existen mil
respuestas a esas preguntas que nunca nos hemos hecho, algunas podrían ser:
·
Empezar a cuidar la salud, esto implica
alimentación, beber agua, realizar actividades físicas, leer, practicar algún
pasatiempo que nos guste.
·
Adaptar una rutina que diferencie, horas
activas de horas de descanso.
·
Mirar información acerca de la pandemia de
manera moderada y en fuentes confiables.
·
Compartir o comunicar información de manera
responsable sobre el tema.
·
Tomar
en consideración las medidas de prevención/propagación difundidas.
·
Respetar las normativas dispuestas.
Zona
de Crecimiento
La vida nos está dando un
“zamarreo”
Cuando estamos en la zona
de crecimiento vivimos en el aquí y en el ahora, de esta manera expandimos
nuestra zona de confort al tomar nuevas decisiones, sin sentirnos víctimas de
la situación, sin caer en la trampa de “la culpa lo tiene el otro, el gobierno,
los comerciantes, el vecino, etc”.
Al aislamiento lo vemos
como una oportunidad para desarrollar nuestras capacidades, nuestros retos
personales.
El ruido que escuchamos
Mirar hacia adentro, reflexionar
observando nuestras sombras nos ayudara
a autogestionarnos. Preguntarnos por ejemplo; ¿Qué es lo que en realidad me
genera estrés?
“El
ruido triunfa, más que donde es oído, donde no deja oir” Santiago
Kovadloff.
Teníamos la cabeza llena
de ruidos, de todo tipo, ruidos familiares, del trabajo, del equipo de futbol,
sobre qué tengo que hacer hoy, que tengo que hacer mañana, etc.
Esta pandemia ha
silenciado esos ruidos, esas excusas para seguir haciendo lo que hacíamos,
nuestras justificaciones conscientes o inconscientes, nuestras quejas. Es una
oportunidad para cambiar, para mejorar nuestras relaciones interpersonales que
por no estar en casa las posponíamos.
“Si
quieres respuestas permanece en silencio, aquieta tu mente, no le prestes
atención al ruido que oyes. Hay tanto ruido, tanto ruido que ni siquiera se
puede oir lo que está en frente” Enric Corbera. Permitimos
que nos rodeen los de afuera con sus ruidos, no quiere decir esto de desoigamos
al mundo, que nos volviésemos sordos, que está mal oir al mundo porque vivimos
en él.
El universo que habitamos
es de polos opuestos, polar; positivo y negativo, blanco y negro, bueno y malo,
femenino y masculino, arriba y abajo, luz y oscuridad; pero ni uno tiene
sentido sin el otro. Si queremos desaparecer a uno desaparecerá el otro, un
claro ejemplo es que no hay luz sin oscuridad, si quiero ver las estrellas necesito
la oscuridad de la noche; entonces nos toca integrar porque los polos opuestos
siempre son complementarios.
En este momento de
“oscuridad”, “tiempos de pandemia” podemos ver cosas que antes éramos incapaces
de ver y valorar, por ejemplo la solidaridad, el unirse con las personas a una
causa determinada. También nos lleva a darnos cuenta que existen personas que
viven en el egoísmo, pero no hay que criticar sino, comprender que hay miedo y
cuando hay miedo, primero soy yo, segundo yo y así hasta el final. Si un árbol
quiere elevarse a los cielos necesita de la tierra, de otra forma no podrá
crecer, elevarse.
Zona
de aprendizaje
Partiendo de reflexiones
acerca de por ejemplo:
¿Qué extrañabas de tu
pareja cuando no estaba? ¿Qué te aporta él/ella? ¿Eres capaz de obtener por ti
misma/o lo que anhelas en el otro? ¿Qué hay detrás de la queja?
¿Qué cosas añoro o extraño
antes del aislamiento? ¿Qué necesitaba para ser feliz en mi día a día? ¿Con qué
personas estoy feliz de aislarme y con quienes no? ¿Qué me obligo a hacer en
esta situación y me quita tiempo para mi? ¿Qué nos sale compartir? ¿Qué
expresamos?
La sombra es esa parte que
no conocemos de nosotros e indagar en ella nos llevará a descubrir quiénes
somos y así saber quiénes queremos ser.
David R. Hawkins dijo que quien conoce sus sombras ya no
tiene interés en los crímenes, en la violencia y en los terribles desastres.
¿Qué quiere decir esto? De
manera sencilla significa que es una persona que está en paz con los demás, que
no juzga, que no se queja, que no critica, que no condena, que colabora, que
hace lo mejor cada día pero no sufre, que entiende que todo tiene razón de ser.
Otro aspecto importante
que nos permitirá crecer es la duda.
Estamos viviendo un
aislamiento que meses atrás ni lo hubiésemos
imaginado, tampoco sabemos cuándo terminará, si terminará o que pasará
después.
Para
ir cerrando
Darnos cuenta como la
rutina diaria era una excusa para no afrontar situaciones familiares, ocuparnos
de nuestras relaciones interpersonales. Nos llevará a crecer, a poder
evolucionar como seres humanos.
Los grandes cambios
empiezan con cosas pequeñas, entonces vamos a empezar por nosotros mismos,
vamos a mirarnos y ver que podemos aportar.
Vivir en lo incierto es
maravilloso, porque nos damos cuenta que no tenemos el control, esto nos obliga
a vivir en el presente, a tomar decisiones de hoy para hoy o para mañana cuando
mucho; podemos hacer previsiones pero no estamos seguros de nada, no estamos
seguros que pasará.
Comentarios
Publicar un comentario